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D. Sebastián Montero Ferrer (1877-1925) -Sacerdote

D. Sebastián Montero Ferrer
El nombre completo hallado en su partida de nacimiento es el de Sebastián Antonio José Manuel Montero Ferrer, nacido el día 12 de junio de 1877 en el nº 33 de la ubetense calle Peñuelas. Nació en una casa acomodada, siendo su padre el prestigioso abogado don José María Montero Tizón y su madre doña Manuela Ferrer Pérez, ambos naturales de Úbeda. [1]
Sus primeros estudios los realizó en las Escuelas Pías de Úbeda, instaladas en el Convento de la Santísima Trinidad, después realizó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Jaén finalizándolo en 1894. Ese mismo año, y a la edad de 17 años, ingresó en el Seminario Conciliar de la Inmaculada y San Eufrasio de Jaén donde cursa seis años de seminarista obteniendo las máximas notas académicas en todas sus asignaturas.
La vida profesional se inició en su pueblo natal el día 21 de diciembre de 1900, día que obtiene la licencia para decir misa por el Obispo de Jaén don Victoriano Guisasola, quien lo nombra coadjutor de San Nicolás de Bari una semana después, sustituyendo a don Juan Fausto Ogayar León.

Entre otros nombramientos, el 12 de octubre de 1910, el Ayuntamiento de Úbeda lo nombra capellán del Cementerio Municipal de San Ginés, siendo Alcalde de la Localidad don Matías García.
De su vida sacerdotal, destaca el importante papel que desarrolla en las cofradías ubetenses en la primera década del siglo XX, coincidiendo con el resurgimiento y esplendor de la Semana Santa de la localidad.
Fundador, junto al también sacerdote don Juan Villar de Dios, de la hermandad del Señor Resucitado el día 20 de mayo de 1906, filiada a la parroquia de San Nicolás, ocupando la vicepresidencia de forma vitalicia.
Posiblemente, también estuviera en los primeros pasos fundacionales de la hermandad benéfica de Nuestra Señora de las Angustias, instituida en la capilla del Hospital de Santiago en 1905, pues en 1909 ya figura como presidente de la misma, en la que realizó una ardua laboral pastoral y benéfica, modificando el hábito penitencial con la inclusión del capirucho de cartón y consiguiendo pagar la deuda que la modesta cofradía, mantenía con la casa Meneses.
De igual modo, fue miembro de las juntas directivas de las cofradías del Señor de la Caída y Jesús Nazareno. De la primera ocupó la secretaría bajo la presidencia de don José María Fernández de Liencres y de la segunda, ocupó el cargo de vocal, durante los años que transcurrieron de 1912 a 1924, principalmente bajo la presidencia de don Fernando Martínez Herrera.
En los años veinte ocupó de forma temporal la presidencia de la Real Archicofradía de la Virgen de Guadalupe de la que era vicepresidente.
Antes de su trágica muerte, tuvo un papel muy destacado en la fundación de la hermandad de la Entrada de Jesús en Jerusalén, de la que también ocupó la vicepresidencia, gracias a la amistad que le unía con su presidente don Pedro Parra Cabrera. Sería precisamente preparando una velada literaria en el Teatro Principal, a beneficio de la recién fundada cofradía, cuando en las tablas del escenario, y mientras realizaba la presentación del acto, sufrió un derrame cerebral que acabaría con su vida, aquel aciago día 25 de julio de 1925. Su perdida, a los cuarenta y ocho años de edad, fue muy sentida en la ciudad, descansando en el Cementerio de San Ginés desde aquel triste día…

Fuente: D. Pedro Mariano Herrador Marín


[1] Sus abuelos paternos fueron el procurador de los tribunales don Sebastián Montero Herrera y doña Ángela Tizón Ráez, mientras que por parte materna fueron don Felipe Ferrer y doña María Pérez.

1 comentario:

  1. Hola buenas noches soy Patricia Rivas Navarrete, este señor es parte de mi familia, su padre es hermano de la abuela de mi abuelo, tengo el árbol genealógico que así lo acredita. Me gustaría saber si pudiesen facilitarme su partida de nacimiento. Mucas gracias

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